Habiendo de este modo encontrado el lenguaje oculto del metraje, Martin abrió la puerta a un mundo de nuevos mensajes y de creación con found footage.
El mundo de Martin
jueves, 27 de agosto de 2009 | Publicado por dixit... en 5:07:00 a. m. 0 comentarios
El clavo
Habiendo de este modo rechazado sus impulsos iniciales, Henry se reunió con Miranda justo después de la tormenta. Llegó tarde y bajó la mirada al cruzar el umbral. El abrazo de una atmósfera tenue y adaptar la vista al humo fueron dos sensaciones que le aturdieron justo antes de saludar a Miranda con un gesto forzado.
Se acercó con expresión restreñida. Ella reaccionó con soltura fingida.
- Qué bonitos zapatos.-soltó al acomodarse frente a ella.
- Son lo que son.
Miranda intentó sentir sus ojos clavándose en los de Henry, y aunque se quedo solamente en la intención, logró sentirse segura. Entonces empezó el discurso.
Henry tocó la mesa por debajo y percibió un clavo, lo resiguió para notar si tenía cabeza. Después se perdió en el tacto áspero de la madera, acariciando con los dedos un escenario de western, una llanura de tempo pausado y tranquilo. Solamente irrumpido, justo delante de Henry, por un trozo de metal oxidado.
- Y eso nunca ha funcionado así.- concluyó Miranda.
Henry se tocó la frente y procuró meditar sobre lo que Miranda le había contado. Todo lo de Frank, los problemas con el maldito microondas, la pérdida de los pasajes para Florida, lo de la cinta de vídeo y, obviamente su gran malestar ante sus evasivas al traslado. Hacía tiempo que Belisa le regalaba, como solía escribir, momentos de cocktail y zumos exóticos, y no le dijo nada sobre el olor de su cocina.
Llegó la bebida, el pan, el entrante, la carne, el postre, el café y la cuenta.
Miranda seguía y siguió hablando.
Henry tocaba el clavo.
Miranda sostuvo la botella de vino sobre su vaso para vaciarla. Temblaba. Dio un golpe al dejarla de nuevo sobre el mantel y subió el tono de voz al final de la frase.
Henry se pinchó el dedo buscando desesperadamente la llanura debajo de la mesa.
Miranda se puso a llorar y a repasar cada tensión vivida para replantear temas enterrados y reforzar su postura. Un tic en su ojo izquierdo confirmaba que eso no se cerraría jamás.
Henry se asustó.
Miranda dejó de hablar, se levantó de la mesa y se fue sin pagar la cuenta.
Henry tocó de nuevo el clavo.
viernes, 14 de agosto de 2009 | Publicado por dixit... en 5:46:00 a. m. 0 comentarios